La amistad es revolución

La amistad está descaradamente subrrepresentada en las producciones culturales. Son pocas las canciones dedicadas a las relaciones fraternas y no se concibe película que trate el tema de la amistad sin meterle un romance entre medio.

Que el amor romántico está sobrerrepresentado se sabe con mayor claridad. Si la vida fuera como pintan las películas, libros y canciones, las motivaciones de todos los seres humanos se construirían solamente a partir de la búsqueda y encuentro de una pareja.

Pero la realidad es diferente, las personas tenemos muchas otras ocupaciones que anteceden en importancia al amor romántico: el trabajo, la realización artística, la vocación política, la crianza de hijos, los hobbies que apasionan y, por supuesto, la amistad.

Tomo la amistad como punto comparativo porque tiendo a pensar que puede ser en la mayoría de los casos mucho más importante que el amor romántico. Sin ir más lejos, es más factible que una amistad dure toda la vida a que una relación amorosa lo haga.

Las mismas relaciones de poder facilitan que una amistad pueda ser más horizontal y sólida que un romance sujeto a la desigualdad y expectativas de la sociedad patriarcal ¿Curarme y hacer el ridículo en frente del chico que me gusta? No suena tan buena idea porque al día siguiente me podría pesar.

Y mientras el amor romántico te empuja fuerte hacia la construcción de una familia y por ende a la perpetuación patriarcal en términos no sólo del discurso feminista sino también en el ámbito económico de la acumulación capitalista, la amistad invita a la solidaridad, a la igualdad entre los individuos, a cuestionar los supuestos. Son los amigos los que nos hacen quedarnos hasta tarde en los carretes, los que nos impulsan a atrevernos a flirtear con quienes no deberíamos, a probar entonamientos desconocidos, a viajar sin mucha plata porque en realidad no importa tanto.

Y la gente que se empareja se aleja de sus amigos, prefieren o se sienten llamados a una rutina que no tiene plazo final, las noches se vuelven iguales y estáticas en camas donde cada vez hay menos sexo y donde la inercia se siente tan atractiva, porque igual es rica la sensación de quietud total.

He visto cómo me han mirado con un asombro monumental cuando he dicho que después de una reunión de gente emparejada me voy a un carrete con baile, alcohol y drogas. Y yo misma he arrancado de panoramas prometedores cambiándolos por una noche acurrucada en pareja.

La amistad es peligrosa porque cuando es profunda y trascendente puede subvertir la disciplina que se espera de nosotros. Nos hace cambiar emociones televisivas por pensamiento y acción crítica. Nos puede llevar a nuevos entendimientos de la sexualidad, de la vivienda, de la economía. Su subrrepresentación le sirve al capitalismo de familias nucleares, cegándonos, haciéndonos creer que lo que necesitamos son historias románticas.

Por eso amo a mis amigos. Juntos somos revolución.

 

conidino

Participación en Tú no Existes: Primer Encuentro de Pensamiento sobre Astrud

Felipe Mardones me invitó a participar en un evento irresistible, el primer encuentro de pensamiento para discutir las ideas de Astrud, una de mis bandas favoritas.

Quedé muy satisfecha con los resultados y las interacciones con quienes participaron ¡Hasta prensa tuvo!

Mi presentación está disponible en este link y el resumen es este:

Este texto constituye la seguramente primera lectura de inspiración marxista sobre la obra de la banda catalana Astrud, particularmente la canción Tres Años Harto del disco Mi Fracaso Personal.

Quiero presentar un análisis en torno al trabajo en la sociedad contemporánea considerando el concepto de División del Trabajo acuñado por Karl Marx en El Manifiesto Comunista complementado con la crítica a la condición obrera de Simone Weil. Esta literatura proveerá al texto de un marco teórico que señala un camino que nos permitirá entender mejor las narrativas de la juventud ante el fracaso en las actuales sociedades capitalistas en las que el éxito es la vara con que se mide la experiencia personal. Un éxito que omite lo colectivo y previene de la reflexión crítica respecto a las grandes preguntas de la humanidad.

Finalmente espero proponer guías para develar los vicios que nos mantienen encerrados en la circularidad de la vida capitalista, reivindicando la voluntad, la identidad obrera y la intelectualización de esta última desde una perspectiva colectiva. Atendiendo a estas observaciones podríamos trazar una vía hacia la dignidad en la vida diaria.

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