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Ciberfeminismo e Interseccionalidad

Esta semana fui invitada a exponer sobre ciberfeminismo e interseccionalidad en el OpenLab de la facultad de ingeniería de la Universidad de Chile. Esta es una transcripción de lo que dije.

“Somos el virus del desorden del nuevo mundo

El clítoris es una línea directa a la Matrix

Somos las que liquidan el código moral”

Las compañeras del colectivo artístico australiano VNS Matrix fueron las primeras en acuñar el término ciberfeminismo en el manifiesto ciberfeminista del año 1991. Desde el arte plantearon una vinculación entre mujeres y tecnología como un asunto político, imaginando un ciberespacio libre de patriarcado en el que múltiples identidades se construyeran libremente.

Esta perspectiva sobre las tecnologías, que insisto, se inició desde el arte, permite imaginar nuevos lenguajes en la creación de identidades, imaginar software y hardware feminista que interrumpa el orden masculino en los entornos digitales.

Éste es un ideal político radical y libertario porque propone una revuelta de mujeres y computadores contra un mundo opresor. Donna Haraway en el manifiesto cyborg también plantea esta aproximación radical, donde habla de la tecnología como “un argumento para el placer y la confusión de los límites, una posibilidad post-género de identidades cyborg parciales y contradictorias en su relación con las máquinas”.

Pero el sueño ciberfeminista no ha llegado. O se ha demorado en llegar.

Y es por culpa de no tener definición política, por el triunfo de narrativas extremadamente liberales tramposas relacionadas con la idea de que en Internet supuestamente somos todos iguales, que la comunidad de Internet es inteligente y se autorregula. Sin considerar ni cuestionar el hecho de que la red está llena de hombres y hombres blancos más encima.

Hoy las mujeres en Internet tienen un rol indistinto al del mundo offline. Las redes sociales de vigilancia nos agrupan en géneros binarios, nos hacen codificar nuestras relaciones sexuales de acuerdo a los entendimientos patriarcales de Facebook: estoy soltera, estoy casada, estoy pololeando, estoy saliendo con alguien ¿Dónde me anoto si mi sexualidad es disidente?

Por qué no analizamos qué tipo de cuerpos son los aceptados en Instagram y en Tumblr o por qué miles de mujeres alrededor del mundo exhiben felices en la red las basuras que se compran validando el consumismo desde lugares tan personales como los perfiles de redes sociales, espacios de intimidad que la publicidad tradicional anheló invadir por décadas.

Hoy existe una intromisión biopolítica perversa en donde son difusos los límites entre cuerpo y máquina y donde nos estamos convirtiendo en prisioneras. Justamente ahora estoy iniciando un trabajo sobre apps que supuestamente sirven para dar seguimiento a los ciclos menstruales, millones de mujeres en el mundo entregan voluntariamente esa información a estas compañías que profitan con esos datos y que además se permiten la licencia de categorizar a estas mujeres dentro de los márgenes de lo que para ellos constituye un cuerpo regular normal ¡Los emprendedores de Silicon Valley ahora se atreven a determinar cuál cuerpo es normal y cuál no! La misma venta de estos datos, al informar a otras empresas que por ejemplo una mujer está embarazada, permite el bombardeo de información a estas mujeres, información por supuesto desde una perspectiva donde el embarazo es algo deseable y donde el paso natural es gastar una fortuna en cosas de guagua.

Internet puede ser tan parecido al mundo offline. Hay acoso, adoración por el consumo, veneración al concepto de familia nuclear, exceso de romance heterosexual y dictadura de los cuerpos flacos.

Para peor se ha instalado una idea de mujeres y tecnología que no hace sino alimentar la estructura patriarcal, es el caso de la gente escandalizada porque no hay suficientes mujeres en Silicon Valley metidas en la tontera del escenario start-up, como si los empresarios usureros por tener vagina fueran mejores ¿Si Luksic tuviera vagina sería menos malo? Esas mujeres gerentes emprendedoras, siempre blancas y privilegiadas, emergen como referentes y los hombres blancos se quedan tranquilos jurando que cumplieron con la lucha feminista.

Es acá donde cobra importancia el concepto de interseccionalidad. Esta es una perspectiva teórica que se la debemos al feminismo negro cuando vieron cooptados sus intereses por lógicas de mujeres blancas. Es una aproximación para entender que existe una red sistemática de opresiones, donde se deben considerar componentes no sólo de género sino también de etnia, raza y clase. Con este concepto nos damos cuenta que el feminismo o ciberfeminismo de mujeres privilegiadas bordea lo inútil porque mantiene saludable el orden establecido. Patricia Hill Collins fue brillante al establecer que “los grupos oprimidos nos situamos con frecuencia en una situación en la que solamente somos escuchados si articulamos nuestras ideas en un lenguaje familiar y cómodo para el grupo dominante. Este requisito a menudo cambia el significado de nuestras ideas y sirve para realzar las de los grupos dominantes”.

Cuando eso pasa, tu feminismo es inútil, es servil a la lógica capitalista y no cambia nada.

Por eso estoy muy contenta de hablar estas cosas en esta facultad, una facultad históricamente sexista y rancia de lógicas patriarcales como la de la competencia, de qué difícil ser humildes cuando somos los mejores, esa soberbia que siempre hemos advertido quienes somos de las facultades pobres de la Universidad de Chile. Un espíritu profundamente sintomático de la comodificación de las carreras universitarias que tienen que responder a las necesidades del mercado neoliberal para mantenerse económicamente, donde no hay espacio para el pensamiento radical, solidario e igualitario. En este contexto deprimente, decidir adoptar un pensamiento como el ciberfeminista interseccional es lo que permitirá que instancias como esta, dedicada a la innovación tecnológica, sean trascendentes y no rastreras del capitalismo.

En ese sentido existen una serie de estrategias que se pueden adoptar. Hay iniciativas globales como Riseup, un colectivo que trabaja por el cambio social libertario y apuesta por la autodeterminación de grupos oprimidos entregando herramientas seguras libres de vigilancia y lógicas mercantilistas. México por su parte tiene una amplia escena tecnológica radical con instancias como el Laboratorio de Interconectividades dedicado a un hacking feminista por la cultura libre o los compañeros del Rancho Electrónico, un hackerspace en Ciudad de México que mantienen un modelo de cooperación colaborativa donde ofrecen y desarrollan trabajo en electrónica, en administración de sistemas Linux, en autodefensa digital, diseño web, en la vinculación de la música con las tecnologías libres y abiertas entre muchas otras iniciativas, o para nombrar un caso chileno, donde el panorama es mucho menos extenso, el proyecto el Galpón en Estación Central donde hacen talleres de reparación de electrodomésticos contra la obsolescencia programada.

Menciono estos ejemplos como casos que podemos tener como referentes ya que el primer paso es reconocer una postura claramente anticapitalista y así desarrollar autogestión ciberfeminista, software y hardware libre ciberfeminista, servidores autónomos ciberfeministas, formar nuestras propias redes ciberfeministas e ingobernables. Necesitamos programadoras, investigadoras y activistas que no sean blancas ni cuicas y que cuando usemos Internet no nos comportemos como el mercado nos indica sino que seamos extremadamente desobedientes.

2 Comments

  1. belenci wrote:

    puta qué pena no haber podido ir.
    creo que la movida de los canales irc para ser hermosamente desobedientes es bacán. una vez encontré un canal polaco radfem y estuve toda la noche conversando, filo. la hueá es que me sorprende mucho cada vez que incursiono en la internet (que no es muy seguido) no hallar espacios similares, pero a nivel local. ¿no existen? ¿no los conozco? ¿cómo los conozco?

    saludos, tu fan.

    lunes, junio 13, 2016 at 20:55 | Permalink
  2. danae wrote:

    Yo he cachado que en el mundo hay espacios bacanes y están a otro nivel. Por ejemplo una amiga de México me contaba de unas fiestas tecnofeministas ultra divertidas, en pelota, todas conversando en un chat colectivo armado en una red autogestionada, y una súper principiante :/
    ¿Qué nos queda en Chile? Yo creo que, en la tradición más marxista, hay que aprovechar el Internet, mapear y hacerse amigue de toda esta gente del mundo que está avanzada, la revolución será internacional.
    xx <3

    jueves, junio 16, 2016 at 12:27 | Permalink